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lunes, 21 de mayo de 2012

Fotografía, Memoria, traumas y recuerdos de la Guerra Civil: Proyecto "Donde habita el recuerdo" (Clemente Bernad en Ourense)



Dos metros bajo tierra, aún sigue enterrada parte de la historia de España y buena parte, también, de las historias personales de muchos españoles. Son las heridas de la Guerra Civil, cubiertas por la arena de las más de 2.000 fosas comunes que todavía existen en nuestro territorio. El fotógrafo y documentalista Clemente Bernad ha dedicado los últimos años de su vida a recorrer varias de esas fosas. Su trabajo se plasma ahora en un proyecto doble, que bajo el nombre de ‘Donde habita el recuerdo’ ,reúne el libro ‘Desvelados y el cortometraje ‘Morir de sueños’.
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El próximo día 24 de mayojueves, a las 20:00 horas, en el Centro Cultural Deputación de Ourense (Edificio Simeón. Calle Progreso, 30) se presenta el trabajo del fotógrafo Clemente Bernad: el libro de fotografías DESVELADOS, y el documental MORIR DE SUEÑOS, partes uno y otro de su proyecto DONDE HABITA EL RECUERDO
La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH), organiza el acontecimiento con la colaboración de los Amigos da República, de Ourense; de la Fundación 10 de Marzo, del Sindicato Nacional de Comisiones Obreras de Galicia; y del Centro Cultural Deputación de Ourense.  

A propósito del libro DESVELADOS"hay un tipo de silencio que habla, que trona, que denuncia. Y existe en las fosas de los ajusticiados de la Guerra Civil Española, que todavía hoy aguardan su apertura. El sonido comienza con el desentierro de esos cuerpos escondidos pero no olvidados. En las fotografías de Clemente Bernad puede escucharse el rumor de los muertos y la obra constituye un testimonio riguroso del proceso científico, político y sentimental que acompaña cada exhumación".
En cuanto al documental MORIR DE SUEÑOSen él se narra, poéticamente, "una historia que habla de sufrimiento, de olvido, de horror, de silencio, de miedo, de odio y de muerte. Pero sobre todo una historia llena de amor. Del amor de quienes decidieron no olvidar, llorar y luchar sin descanso por la memoria de todos aquellos a los que les fueron arrebatadas impunemente sus vidas. Sus sueños".
Este emotivo trabajo tiene como línea argumental "la historia de la bañezana María Alonso Ruiz contada en la poesía de Juan Carlos Mestre y en la voz de la polifacética artista Adriana OlmedoMaría fue encarcelada junto con su madre y sus hermanas en julio de 1936. Tras ser torturada y violada fue asesinada el 10 de octubre de 1936 junto con otros hombres de La Bañeza en las inmediaciones de Izagre (León). Como tenía una infección en su oreja derecha, dejó en casa uno de sus pendientes en el momento de su detención. En 2008, cuando se exhumaron sus restos de la fosa común, los técnicos encontraron un pendiente. Cuando buscaban el otro, su hermana Josefina detuvo la búsqueda mostrándoles el segundo pendiente, que ella llevó consigo desde su asesinato, engarzado en una sortija..."



 Más información sobre estos y otros trabajos de Clemente Bernad en:

LIBRO DESVELADOS

PÁXINA WEB ONDE SE PODE PEDIR O LIBRO

DOCUMENTAL “MORIR DE SUEÑOS”

LIBRO “DESVELADOS”
GALICIA

ENTREVISTA A CLEMENTE EN LA OPINION DIA 3 DE MAYO 2012

LINK DE MONTSE DOPICO


Presentación na coruña 3 de maio poema de Manuel Rivas
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Reportaxe de ETB 10 marzo 2012

Presentación 14 de Abril en La Bañeza


Artigo de EL PAIS na presentación do libro e documental o día 9 de marzo 2012

Fotos do  libro

artigo de Público
En facebook “Donde habita el recuerdo”

presentacion en Madrid en youtube

presentacion en el círculo de Bellas Artes en  Youtube (en seis  tandas)


jueves, 26 de enero de 2012

Antropología Forense de la Guerra Civil Española (Boletín Galego de Medicina Legal e Forense, nº18, enero 2012))

Portada de la revista. La fotografía ha sido realizada por el director de la revista, el Dr. Fernando Serrulla, (médico forense de Verín (Ourense) , y es una fotografía cenital de la exhumación (2011) de Loma de Montija (Burgos) en la que se observan varios cuerpos con las manos atadas a la espalda.

El último número del "Boletín Galego de Medicina Legal e Forense" es un monográfico dedicado a la  "Antropología Forense de la Guerra Civil Española", coordinado por F. Etxeberría. Es una magnífica y oportuna publicación de la Asociación Galega de Médicos Forenses. Felicitamos desde el blog a la Asociación y especialmente al doctor Fernando Serrulla Rech, director de la revista "Boletín Galego de Medicina Legal e Forense" y que ejerce como médico forense en Verín (Ourense). 
Suponemos que en breve se podrá descargar desde la página web: http://www.agmf.es/boletin.html


"Antropología Forense de la Guerra Civil Española"
 (Boletín Galego de Medicina Legal e Forense, nº18, enero 2012)) 

El Editorial  que firma Fernando Serrulla al inicio de la monografía, (y que no figura en el Índice) plantea una clara posición de compromiso con la investigación de la represión en la Guerra Civil y posguerra. Es un texto valiente y comprometido:


"Pasados más de 10 años exhumando fosas de la Guerra Civil y del Franquismo en nuestro país por todo tipo de voluntarios con algún que otro Médico Forense colaborando, he pensado que era el momento adecuado de presentar a la comunidad científica lo que se está haciendo. Tal y como lo veo yo, no es otra cosa que ciencia (Medicina Legal y Forense) al servicio de una causa humanitaria amparada en todo caso por el Derecho Internacional de los Derechos Humanos y por el Derecho Internacional Humanitario. Me sorprende la pasividad de muchos Institutos de Medicina Legal en nuestro país que no han sabido reconocer en el estudio de las fosas de nuestra Guerra Civil una forma más de hacer investigación médico legal, una forma más de contribuir a la reconstrucción de la historia de nuestro país, una forma más de colaborar en una causa humanitaria y una enorme fuente de conocimiento. Paradójicamente nuestros Gobiernos nos mandan a exhumar fosas en otros países donde también se han violado  Derechos Humanos.[... ]Por último deseo hacer desde estas páginas un llamamiento a nuestros nuevos representantes políticos. Apelo a su sentido humanitario para que sigan apoyando a todos los ciudadanos de nuestro país que quieren saber donde están sus familiares desaparecidos en un conflicto que nunca tuvo que haber ocurrido" (Serrulla, 2012).

jueves, 7 de enero de 2010

¿Debe el Estado buscar a García Lorca?

(en la foto, Parque Federico García Lorca, Víznar (Granada). Al fondo a la izquierda de la foto, está el terreno en donde se supone que está la fosa de García Lorca)
¿Debe el Estado buscar a García Lorca? JULIÁN CASANOVA El País, 05/01/2010 La sublevación militar de julio de 1936 inauguró en España un tiempo sin ley. La obediencia a la ley fue sustituida por el lenguaje de las armas, el desprecio a los derechos humanos y el culto a la violencia. Bajo esas circunstancias, sin ley que obedecer, sin miedo al castigo, aparecieron por todas partes bandas de asesinos, amparadas por los militares, por terratenientes y burgueses asustados por la revolución, que organizaban cacerías y ajustes de cuentas. Esa oleada de terror, que dejaba a los ciudadanos allí donde caían abatidos, en las cunetas de las carreteras, en las tapias de los cementerios, en los ríos, en pozos y minas abandonados, acabó con la vida de Federico García Lorca. También con las de otros miles de personas, alcaldes, gobernadores civiles, presidentes de las Diputaciones provinciales, diputados elegidos por la coalición del Frente Popular en febrero de 1936, dirigentes sindicales y políticos, campesinos y trabajadores. Los muertos no cabían en los cementerios y por eso se cavaban grandes fosas comunes,cualquier lugar era bueno para matar y abandonar los cadáveres. Los asesinos ocultaron los cuerpos porque eso aseguraba su impunidad, borraba las pruebas del crimen. Además, como después ganaron la guerra, nunca tuvieron que dar explicaciones sobre su paradero porque nadie les pidió cuentas. Más de setenta años después, muchos de los familiares de esas víctimas no saben dónde están sus restos, desperdigados por lugares insospechados. Es normal que los busquen, que quieran desenterrarlos, obtener la satisfacción sentimental y simbólica de volver a enterrarlos con dignidad. Mientras no se desvele la suerte de sus antepasados, esa historia traumática seguirá presente entre ellos. ¿Qué puede o debe hacer el Estado democrático, sus principales responsables e instituciones, para gestionar ese pasado de violencia y muerte? Hay opiniones para todos los gustos. Están los que se ríen de quienes "remueven tierra buscando huesos", proponen pasar página, negar el recuerdo, cancelar el pasado. Aznar y Rajoy, voces autorizadas para millones de personas que piensan como ellos, lo repiten siempre que sale el tema: el Gobierno no puede dedicarse a tonterías como la memoria histórica o a la investigación sobre miles de desaparecidos en el pasado. Es la sombra alargada del legado ideológico de la dictadura de Franco, un legado pesado que regresa con diferentes significados, que actualizan desde la democracia sus herederos, políticos, periodistas o aficionados a la historia. Frente a la cancelación ideológica de ese pasado, hay quienes proponen su recuperación, también ideológica, basada en la memoria testimonial, de grupo, partido o asociación, en el recuerdo del acontecimiento contado por los contemporáneos y sus descendientes. Detrás de esa explosión de recuerdos, que muchos llaman memoria histórica, hay básicamente dos supuestos que la legitiman y le dan fuerza frente a la historia más profesional y científica: por un lado, que esos recuerdos cuentan cosas que la historia oficial, académica o salida de los documentos, nunca registró; por otro, que lo que hacen los recuerdos es colmar una necesidad irresuelta de justicia y retribución después de tantos años de silencio y olvido. Y nada mejor para ello que buscar los restos, localizar fosas, desenterrar a los muertos y volver a enterrarlos. Si se atiende a esa corriente de "recuperación de la memoria histórica", la búsqueda de los restos de Federico García Lorca no debería ser más importante o primordial que la de miles de campesinos o trabajadores que nadie recuerda o la de autoridades que sirvieron a la República y lo pagaron con sus vidas. Además, por lo que respecta a las víctimas de la Guerra Civil, una política pública de memoria y educación, decidida desde la democracia, debería tener en cuenta a todos los asesinados sin procedimientos judiciales ni garantías previas que hubo en las dos zonas, aunque sabemos, y hay que seguir recordándolo, que fueron los golpistas de julio de 1936 quienes provocaron la guerra, la ganaron e impusieron después una cruel dictadura en la que varias decenas de miles de vencidos, perdedores, acabaron también con sus cuerpos bajo tierra. El conocimiento histórico tiene que ir más allá de la memoria testimonial. Necesitamos una investigación exhaustiva sobre las circunstancias de la muerte y el paradero de todas esas víctimas de un tiempo sin ley, una agenda de investigación sobre los hechos todavía inexplorados y las personas sin localizar. Una parte de esa labor estaría ya resuelta si el Gobierno hubiera prestado la debida atención al requerimiento del juez Baltasar Garzón y hubiera creado una Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas por la violencia política durante la Guerra Civil y la dictadura de Franco. Los intereses políticos y judiciales del presente han dominado, sin embargo, sobre la necesaria comprensión y explicación de lo que ocurrió. La pregunta es si este Estado democrático que tenemos quiere o no poner los medios necesarios para restituir a las víctimas su identidad. Y no sólo a Federico García Lorca.
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También en Ourense y en el resto de Galicia hay todavía muchas fosas con restos de víctimas de la represión franquista que esperan ser localizadas e identificadas.
En la foto, uno de estos lugares: A Poula do Martiño - A Gudiña-Ourense. Es un terreno situado entre la A52 y la N-525, entre A Gudiña y el Mesón de Erosa.