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miércoles, 13 de marzo de 2013

Buscando en Rúa Gravina al Dr.Antonio Fuentes. Un galeno "trotamundos" en El Eco de Orense (1905)

Andamos a la búsqueda de datos o retratos que nos permita reconstruir algo más la biografía de otro de los médicos del Ourense de finales del siglo XIX. Nos referimos al doctor Antonio Fuentes.
El Dr. Antonio Fuentes tenía su consulta en el portal nº2 de Rúa  Gravina, Ourense. Es una zona que era muy céntrica en esos años y a la vuelta de la esquina, en la calle Unión, hubo otros enclaves sanitarios de los que otro día hablaremos. Tenemos datos para afirmar que el Dr. Fuentes atendió a sus enfermos desde al menos 1885 hasta 1905 en esta estrecha calle desde la que se ve el cimborrio de la Catedral de Ourense. 

Portal nº2 de Rúa  Gravina, Ourense. Aquí tenía la consulta el Dr. Fuentes en 1905.
Sabemos que estuvo ahí desde al menos 1885 hasta 1905.
 (Foto Arch. Diario Medico Guardia, tomada 10-3-2013)

Anuncio Consulta Médica de Dr. Antonio Fuentes. El Eco de Orense, 5 enero-1905

Anuncio Consulta Médica de Dr. Antonio Fuentes. El Eco de Orense, 5 enero-1905



Era médico en la ciudad desde 1872, y según Otero Pedrayo (1965) fue Presidente de la Academia de Medicina en Ourense  en 1883. 
          Hubo en Orense una Academia de Medicina en diferentes épocas, con intervalos de olvido. Alrededor del 1883 bajo la presidencia de don Antonio Fuentes alcanzó notable vida. A la academia orensana se refieren los elogios a ella y a la de Jurisprudencia, contenidos en la excelente Guía de Galicia-Madrid 1883- de los Sres. Rivera y M. Vázquez. Según el pasaje dichas academias se organizaron para debatir los arduos problemas cuya solución persiguen de consuno la ciencia y las necesidades de los tiempos... (Otero Pedrayo, 1965).

Fue también presidente del Colegio Médico-Farmacéutico de Orense en 1887, momento en el que se organiza el Certamen Científico-Literario con motivo del levantamiento de la estatua dedicada al Padre Feijóo en los jardinillos en el centro de la ciudad y en donde aún esta situada hoy en día. 

  Otero Pedrayo en su artículo “Médicos y periodistas”, publicadoLa Regiónen la Sección “El Orense antiguo” (s.f,probablemente 1960... tomado de Otero Pedrayo, 1975) nos aporta un curiosísimo retrato del doctor Antonio Fuentes:
  • “Afectaba franca rudeza y aún vulgarismo en sus palabras y porte, y era un espíritu romántico. Despreciaba sutilezas y fantasías, y bajo su gran risa de sentido común se emocionaba leyendo unos versos o recordando algún imposible amor de sus mocedades.. En su sencillo despacho de la calle Gravina estudiaba con mucho trabajo el alemán y aprendía las guías de las ciudades artísticas de Europa. Las describía con detalles de comercio y hoteles. Opinaba ser inútil gasto y trabajo el de los viajes disponiéndose de tan buenas y completas guías y catálogos de museos. En “El Eco de Orense” firmaba “Wanderer” sus crónicas de supuestos viajes. Entusiasta de Alemania, disertaba sobre la carga de los granaderos prusianos con sus grandes zapatones haciendo temblar el puente de Sadowa y celebraba los grandes médicos alemanes. Hijo de militar de la primera guerra carlista, no podía mirar en la calle oficiales o soldados sin criticar la marcialidad de su apostura y marcha. Su sentido y vivencia del honor sin transacciones era conmovedor y apasionado. Fácil al llanto como al apóstrofe, sentía vergüenza de cobrar sus modestos emolumentos. Fueron dignos y tristes sus últimos días de paseante solitario y abrigado en su vieja capa”.
La presencia habitual del Dr. Antonio Fuentes en las páginas de El Eco de Orense nos hace entrar en la duda sobre si su vinculación con este importante periódico ourensano iría mas allá de sus crónicas de viajes en las páginas del diario. De hecho, hubo un Antonio Fuentes que según algunas fuentes formó parte de la dirección del periódico junto con Modesto Lamas (1906-1909). ¿Sería nuestro galeno "Wanderer" Antonio Fuentes?... "Wanderer" significa trotamundos, viajero, peregrino....


Redacción do diario "El Eco de Orense". e. a d. Enrique Cantón, José Adrio, Modesto Carbajal, Antonio Fuentes, Alfonso Carballo Rey, Julio Carballo Enriquez, Juan J. Reza, Antonio López. O fondo ainda que a calidade da copia non permite velo con claridade, pode verse o retrato do que foi seu director ata 1906, Valentin Lamas Carvajal. .
 Fotografía da Revista Vida Gallega, 1912 (Tomado de Ourensenotempo: http://ourensenotempo.blogspot.com.es/2011/10/periodistas.html
  • Sobre El Eco de Orense (1880-¿1909?):(tomado de Galipedia):Subtitulado Periódico político, Periódico liberal, Diario político e Diario de la mañana, o periódico comezou tendo un carácter bisemanal, editándose os mércores e sábados, a partir de 1887 principiou a publicarse tres veces á semana (martes, xoves e sábados) ata que, finalmente, dende primeiros de agosto de 1892 ata 1909 (data do seu cesamento) saíu diariamente, con excepción dos festivos.
    Foi fundado polo deputado liberal Vicente Pérez, e exerceron como directores Rodríguez Quiroga (1880-1883), Valentín Lamas Carvajal(1883-1906) e Antonio Fuentes Modesto Lamas Sánchez (1906-1909). Entre os seus redactores figuraron Juan NeiraArturo VázquezÁlvarez de NóvoaBasilio ÁlvarezJosé AdrioAlfonso Carballo e Juan J. Reza. No campo literario contou coas colaboracións de Alberto García FerreiroSaco y ArceManuel Martínez Sueiro e Antonio Rey Soto.
    Ademais de información xeral ofrecía artigos de crítica ás autoridades locais. Foi un periódico bilingüe con predominio do castelán (o galego reducíase, polo común, a algúns textos literarios) e entre o seu contido, destacaban particularmente a publicación de folletíns, as críticas ás autoridades ourensás (moitas delas recollidas en "Ecos") e as seccións "En broma", "Instantáneas" e as populares "Mostacillas".
    O xornal iniciou a súa publicación defendendo a política liberal do seu fundador, Vicente Pérez, pasou logo a adoptar un liberalismo singular e independente deste, e despois rompeu toda relación co seu creador, amosando a súa oposición a Vicente Pérez, despois de que este crease El Miño en 1898, converténdose nun medio achegado ao clericalismo, cunha postura máis conservadora.


sábado, 23 de febrero de 2013

Médico, liberal, masón y alcalde de Ourense: Antonio Rodríguez Iglesias (¿?-1909)

Antonio Rodríguez Iglesias (médico y alcalde liberal  de Ourense en 1908-9).
 Tomado de Vida Gallega, abril 1909.




Poco a poco vamos logrando poner cara a algunas de las figuras médicas del Ourense de finales del siglo XIX. Hoy traemos a los lectores del blog un retrato largamente buscado por los documentalistas de la redacción de Diario de un médico de guardia. 
Nos referimos al doctor Antonio Rodríguez Iglesias, del cual ya hemos hablado en otras entradas y al que hemos dedicado espacio en otros trabajos (ver SIMÓN, 2005). Fue alcalde de la ciudad, secretario del Colegio de Médicos, masón...

El Dr. Antonio Rodríguez Iglesias obtiene el título de Medicina en agosto de 1882. Fue médico agregado del Hospital Provincial de As Mercedes desde 1888 aunque desconocemos por cuánto tiempo estuvo trabajando en este centro. Será el primer Secretario del Colegio de Médicos de Orense, en la primera directiva que preside Ramón Quesada Borrajo en 1901. 
Portada del "Reglamento interior del Colegio de Médicos de la Provincia de Orense
(Impr. La Popular, 1902)"
 ( facilitado por Colegio Oficial Médicos de Ourense: www.cmourense.org 
Ultimas páginas del "Reglamento interior del Colegio de Médicos de la Provincia de Orense
(Impr. La Popular, 1902)"
 ( facilitado por Colegio Oficial Médicos de Ourense: www.cmourense.org )


“Era señor pulcro, bien vestido, con su macferland y sus botines, empedernido solterón, de voz suave, excelente conversador, amigo de recordar, con fina zumba a veces, personas y hechos de sus tiempos de estudiantina en Santiago, cuando el doctor Andrey, representaba el clasicismo hipocrático, frente a las doctrinas nuevas... Vivía en su casa de la calle del Progreso frente a la antigua fonda de Cuanda, después Hotel Roma. En su época de alcalde de Ourense reformó con no muy buen acierto la Alameda y el Campo del Concejo... Asistía a las tertulias de la botica de la Plaza...” (Ramón Otero Pedrayo, en La Región, s.f.)


Plaza Mayor,edificio del Concello ourensano (construido en 1890, según proyecto del arquitecto Queralt) (tomado de http://www.laregion.es/galeria/8/125)




Fue alcalde de la ciudad de Ourense por el Partido Liberal en dos mandatos diferentes: en el año 1905 y luego en el período de 1908 a enero/febrero de 1909, momento en el que siendo alcalde de la ciudad, fallece de forma repentina. Según la noticia de Vida Gallega (marzo y abril 1909) gozaba de grandes simpatías por su bondad e inteligencia y su muerte fue muy sentida en la ciudad. el cadáver del médico alcalde estuvo expuesto en el salón de sesiones del Ayuntamiento de Orense y luego se celebró el entierro " que constituyó una solemne manifestación de sentimiento· (Vida Gallega , abril 1909).

Fue también diputado provincial, pero desarrolló otras militancias en el entramado sociopolítico del Ourense de fin del siglo XIX y primeros años del XX. Así, parece que militó en la Asociación Regionalista gallega (1891-1892) y que también apoyó al Círculo Católico de Obreros de Orense (creado en 1901). 

Perteneció también a una de las logias masónicas que a finales del siglo XIX celebraban sus tenidas en la ciudad de As Burgas: la Logia Auria. Según Valín Fernández (1990), fue la primera logia que se fundó en la ciudad de Ourense. Desarrolló su actividad entre 1871 y 1889, y formaron parte de ella personajes muy conocidos como por ejemplo Juan Manuel Amor, Curros Enríquez, el fotógrafo protestante Francisco Preito Losada o el dentista Gauchou Cuyala. Nuestro galeno pertenecía en 1885 a esta logia. Otro día hablaremos mas de estos galenos en la masonería ourensana de fin de siglo.




martes, 22 de enero de 2013

De médicos y de pájaros ( El Dr. Baraja, experto en aves, 1887, Ourense, Vigo...)

El jilguero (1654), de  Carel Fabritius (1654)

 "A BUBELA" (abubilla en gallego).
 Dibujo de Xosé Conde Corbal de su libro "Paxaros Galegos" (1976, Ourense: la Región) , tomada de Catálogo "Conde Corbal" (1989). Hay mas información sobre este pintor en http://www.elcercano.com/mod_vida/visualizar.php?id=6324

En una de las primeras entradas del blog ya citamos al dr. Manuel Baraja Fernández (Laxe-A Coruña, 1851-1933), médico militar que estivo ejerciendo en Ourense y que había participado en 1887 en el "Certamen Científico Literario" que organizado por el "Colegio Médico-Farmacéutico" de Ourense formaba parte de los actos celebrados en torno al levantamiento de la estatua de Feijóo (del Padre Feijóo).
Su trabajo premiado: "Aves insectívoras y beneficios que producen a la agricultura" (1887), será editado como libro por la imprenta El Eco de Orense.

Primera página/portada de "Aves insectívoras y beneficios que producen a la agricultura" (1887), Imprenta El Eco de Orense.Tomado de Biblioteca Digital Hispanica de la Biblioteca Nacional (se puede descargar aquí)



Hace poco volvimos a leer una referencia a este médico. Fue en una columna que Ramón Otero Pedrayo escribió en La Región (6-7-1962)  y que se tiulaba "Veraneantes en Vigo". Supimos de ella hace unos meses cuando la recuperaba Maribel Outeiriño en su Sección "Historia en Cuatro tiempos" que a diario publica el periódico ourensano:

La Región, 6-7-1962
Veraneantes en Vigo
(por Ramón Otero Pedrayo)
En 1886 -1887, en aquellos años de moda del 'Vals de las olas'. Los señores orensanos se encontraban lo mismo en la casa de baños del Soto, en la terraza con el anteojo de 'larga vista' enfilado a las bocas de las Cíes para ver entrar los barcos e identificarlos por el pabellón - ¡recordamos la bandera hanseática de Hamburgo! - con el auxilio de un cuadro de banderas, que en el Berbés echándoselas de entendidos sobre los bañistas de 'pescada', en el muelle de maderas aparentando pisar descuidados de las ranuras en donde podía quedar apasionado un tacón de aquellos seguros de Sueiro, en excursiones, por complacer a las señoras, pero sobre todo en el café o en el 'Gimnasio'. Y naturalmente en el paseo de la Alameda, al atardecer. Era paseo de cierta etiqueta, casi anejo del salón. Se lucían los talles estrechos, los corsés de ballenas anatomizados por la facultad médica pero indispensable a la silueta dominante entonces. Era el ' furor' por las blusas de encaje y las 'boas' exigidos al atardecer por la vecindad del mar.

En aquel paseo, creemos, giraron las últimas señoritas consumidas por la 'tisis galopante' tal como viene expuesta, con un trémolo sentimental en el acento, en la sección del Dr. Trousseau en el 'Hotel-Dieu' de París y la 'Pyretología' magistral de nuestro Varela de Montes 'la perla de Fonseca'. No sabemos si por los tacones, el corsé, la clausura doméstica o el darte pisto, las señoras andaban muy poco, se cansaban en cuanto subían como haciendo una proeza al paseo Alfonso. En cambio les encantaban las tiendas. Una , la del Castillo, las atraía sobre todo por la amabilidad del amo y lo nuevo de los artículos.Era el Universal el hotel predilecto de los orensanos, el elegido por los recién casados y los políticos. Muchas familias tomaban habitaciones, llevaban la criada y 'hacían' la plaza a base de pescado naturalmente. Eran deliciosas las peras urracas. Se admiraban las formidables listas de platos del Continental y se tomaban yemas excelentes de una pequeña dulcería cerca de la Plaza Mayor. Era de costumbre la excursión a Cangas, y aún a las Cíes, la asistencia a fiestas campestres o semicampestres como las que se celebraban en el Campo de Granada. Estaban alzando las primeras casas de la calle del Policarpo, aún conocida por 'la carretera de Pontevedra' y aún la calle Real conservaba casi incólume su prestigio.
En la plaza de la Princesa hablaba el Dr. Baraja, médico militar santanderino, muy ligado a Orense, no faltaba el cura de Punxín con sus anécdotas, ni aquel fino señor orensano dueño de la casi única quinta en el contorno entonces de La Guía. Era el encanto de los niños una galería de vidrios de colores de aquella casa. Se veía la bahía rosa, azul, verde.
Para la mayoría de aquellos caballeros orensanos, de la época de empezar a raparse las barbas, el verano con su cambio de ambiente y horizontes no significaba variación importante. Seguían en tertulias hablando de las mismas cosas. Se llevaba el alta y baja de quienes llegaban y se iban. Se desmesuraban las noticias de Orense. No podía faltar el recuerdo de los viejos en diligencia. Seguían el paso de la carretera del marqués de Valladares, una nube de comentarios. Se hacía la crítica de los políticos y de los pretendientes a políticos que entonces solían merodear por balnearios y playas. (R. Otero Pedrayo, 1962)


Hotel Universal (Vigo). Inaugurado en 1888.
Tomado de http://arquitecturavigo.blogspot.com.es



El Berbés (Vigo)
"Los Bañistas de Ostende" (1890), de James Ensor (aquí )
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Anduvimos buscando mas información sobre este Dr. Manuel Baraja, y topamos con la magnífica entrada de Álbum da Ciencia en la página  www.culturagalega.org: 

Manuel Baraja Fernández

Médico interesado polas Ciencias Naturais e o darwinismo

Ámbitos de ocupación:

Autor/a da biografía:

  • Xosé A. Fraga Vázquez
  • Data de alta: 15/05/2012

Extras de Manuel Baraja Fernández: 

Como citar esta páxina:

  • Xosé A. Fraga Vázquez ([2012], “Manuel Baraja Fernández”, en Álbum da Ciencia. Culturagalega.org. Consello da Cultura Galega.[lectura: 12/01/2013] [URL: http://www.culturagalega.org/
    albumdaciencia/detalle.php?id=287
Datos biográficos:
  • Nacemento: Laxe (A Coruña) 1851
  • Falecemento: Laxe (A Coruña) 1933

Fillo do médico da vila de Laxe, Manuel Baraja licenciouse en Medicina o 1 de xuño de 1873 e axiña realizou oposición á praza de médico de Sanidade militar, que obtivo o 3 de novembro de 1873. Posteriormente, acadaría o doutorado en Madrid, o 17 de xuño de 1880, coa tese que leva por título De la naturaleza del glaucoma y de su tratamiento



Na longa estancia no Exército ocupou diversos cargos, participou na guerra cos carlistas e residiu, entre outros lugares, en Ferrol, Ourense e Vigo. Na cidade olívica permaneceu 16 anos e foi director do Hospital militar desde 1904 a 1911, ano en que foi destinado ao Hospital de Alxeciras. En 1913, como subinspector médico de primeira clase da Junta Facultativa de Sanidad Militar, pasa a excedente na primeira Rexión Militar e é elixido vicepresidente da Asociación Filantrópica de Sanidad Militar. Xubilouse o 30 de novembro de 1915.



Colaborador de prensa, escribiu sobre variados temas (relacións internacionais, monumentos, cidades, emigración, etc.). Mantivo unha importante afección polas Ciencias Naturais e chegou a impartir docencia de Historia Natural no colexio San Agustín, adscrito ao Instituto de Pontevedra. Mantiña contacto co naturalista Víctor López Seoane, a quen lle enviou algúns exemplares de narcisos para os seus estudos deste xénero. En 1903 doou 31 especies de moluscos ao Instituto de Bacharelato de Pontevedra. 

O estudo das Aves

Manuel Baraja é autor dun interesante libro, Aves Insectívoras y su beneficio para la Agricultura (Baraja, 1887), premiado por unanimidade no certame científico e literario celebrado en Ourense o 10 de Setembro de 1887 co gallo da erección da estatua a Feijóo. Nun texto dun claro enfoque práctico, pero sen carecer duns contidos científicos rigorosos, Baraja recolle consellos moi axeitados e modernos no aspecto da conservación do medio ambiente e da avifauna, tema que estaba a ser incorporado nas preocupacións dos especialistas europeos da época. 

A descrición das Aves Insectívoras da “región Cantábrica”, basicamente Galicia, está precedida dunha clara exposición de como os naturalistas modernos contemplaban aos seres vivos. Contrapón esa visión, con clarividencia, coas teses dos partidarios do Plan da Creación. Sinala unhas noventa especies, das que comentan, ademais do nome científico, o vulgar, xeito de vida, alimentación e outros detalles, e da a impresión de posuír un importante coñecemento empírico do tema. 

O tratamento das Aves é, en xeral, acertado, segundo os coñecementos da época. Tamén fai referencia aos Insectos, especialmente os relacionados coa Agricultura, e indica algunhas das súas características xerais, sobre todo no relativo á agricultura e danos causados. Refírese aos beneficios das Aves insectívoras, que relaciona coa conservación do arborado, alude ás leis existentes, e remata tratando a “Influencia de las Aves y los Insectos en la Agricultura Regional”. Nunha valoración global, diremos que o libro de Baraja é unha obra singular, na que hai erudición tradicional, pero tamén datos directos e un enfoque moderno, tanto nas concepcións como na sensibilidade do autor e na preocupación pola situación agrícola e do equilibrio natural. No eido estrito da Ornitoloxía, a obra ofrece un importante caudal de información.

Posición sobre a polémica darwinista

A súa curiosidade pola ciencia e as novas teorías fica de manifesto na intervención sobre a polémica provocada na época polo darwinismo. Sobre o tema escribiu un amplo artigo en 1877, “La doctrina transformista ante la ciencia actual”, por tratarse, segundo explica, dun asunto “muy controvertido hoy por su interés social y científico” (Baraja, 1877: 266). Esta contribución de Baraja pasou desapercibida ata hoxe para os estudosos da polémica evolutiva. No texto amosa un certo coñecemento do tema, algo pouco frecuente na época. Parte dunha posición crítica coas hipóteses carentes de base experimental, terreo no que sitúa ao darwinismo. De feito combate as teses desa proposta científica, pero non adopta a habitual posición belixerante dominante neses anos, e admite, de feito, o interese do darwinismo para o progreso da ciencia. Entre as razóns do rexeitamento figuran os supostos datos aportados polo rexistro fósil. E desbota a posibilidade de que o ser humano sexa produto da evolución biolóxica, pois considera que hai diferencias insalvables co resto dos seres vivos e pola ausencia de estados intermedios: “... nadie ha visto al mono antropoide o al humano sin palabras” (Baraja, 1877: 366).

Esta posición cambiou nos anos seguintes, algo moi pouco habitual entre os protagonistas do debate darwinista. De feito, no comentado libro sobre as Aves (Baraja, 1887), identifícase co transformismo, cos naturalistas que contemplan aos seres vivos desde esa perspectiva, nun “árbol genealógico” (Baraja, 1887: 8), cunha clara apoloxía do “ilustre Darwin” (Baraja, 1887: 69). Afirma que moitos atacan a Darwin sen coñecelo e que é imposíbel negar que os seres “se modifican bajo la influencia de las circunstancias en que viven y del medio en que se desarrollan, y que esta adaptación produce variaciones particulares que la herencia trasmite y perpetúa” (Baraja, 1887: 70). Salienta o moito que axuda ao naturalista poñer en práctica as teorías de Darwin e critica certas opinións: “Dudan algunos timidamente, aceptar teorías que les seducen en extremo, tan sólo porque, siendo el hombre parte integrante de los seres, entra en la ley general, prefiriendo ser ángeles degenerados y caídos, a constituir el límite superior del perfeccionamiento animal” (Baraja, 1887: 73).
Bibliografía:
Fontes documentais:Cuerpo de Sanidad Militar. Hoja Matriz de Servicios de D. Manuel Baraja Fernández, Archivo General Militar, Servicio Histórico Militar. Segovia.
BARAJA FERNÁNDEZ, M. (1880): De la naturaleza del glaucoma y de su tratamiento, Tese de doutoramento lida na Universidade Central. Manuscrito de 25 follas, asinado. Biblioteca da Universidade Complutense (Depósito da Facultade de Medicina).

Fontes impresas:BARAJA FERNÁNDEZ, M. (1877): La doctrina transformista ante la ciencia actual, Revista Cántabro-Asturiana, I: 265-69, 300-306, 331-336, 363-367.
BARAJA FERNÁNDEZ, M. (1887): Aves Insectivoras y su beneficio para la Agricultura, Ourense: Imprenta El Eco de Orense.
BARAJA FERNÁNDEZ, M. (1897, 1898): Apuntes de Ferrol, Galicia moderna, 1, 5: 10-13; 1, 14: 5-9; 2, 19: 12-6; 2, 20: 13-17.
BARAJA FERNÁNDEZ, M. (1905): La Verdad sobre la emigración, Galicia (La Habana, 1902), Ed. facsímil, 4, 44: 2-3..

Bibliografía secundaria:FRAGA, X. A. (1992): Bioloxia na Galiza na segunda metade do século XIX (1868-1903): ensino, divulgación, debates, produción, institucionalización e recepción de novidades, Santiago de Compostela: Universidade, Servizo de Publicacións e Intercambio Científico.  Tomado de Xosé A. Fraga Vázquez ([2012], “Manuel Baraja Fernández”, en Álbum da Ciencia. Culturagalega.org. Consello da Cultura Galega.[lectura: 12/01/2013] [URL: http://www.culturagalega.org/albumdaciencia/detalle.php?id=287). 



martes, 14 de septiembre de 2010

Jornadas Médicas Galaico-portuguesas. Ourense, 1935.

El profesor José Ignacio Carro Otero, presidente da Real Academia de Medicina e Cirurxía de Galicia, impartirá hoy un relatorio de clausura sobre "Evocación e lembranza das xornadas médicas galaico-portuguesas. Ourense, 1935" dentro de  una sesión científica denominada "O termalismo en Gallaecia", organizada pola Cátedra de Hidroloxía Médica da Real Academia de Medicina y patrocinada por el Centro Cultural de la Diputación de Ourense. La jornada está coordinada por el profesor Luis Rodríguez Míguez y colaboran en la misma el Colegio Oficial de Médicos de Ourense y las asocaciones de balnearios de Galicia y Portugal. 
Estamos seguros de que el profesor .Carro Otero va a ofrecer una conferencia rigurosa, amena y entretenida sobre estas Jornadas Médicas de 1935, pero no nos resistimos a dejar de plasmar en nuestro blog algunos aspectos de las mismas, ya que tuvieron enorme trascendencia en la Galicia sanitaria de la Segunda República y fueron muestra de la intensa efervescencia y activismo profesional médico en los años previos a la Guerra Civil (y que ha sido muy bien estudiado por autores como Ricardo Gurriarán).

 Las “Jornadas Médicas Galaico Portuguesas” celebradas en Ourense en septiembre de 1935, con participación de numerosos profesionales y aportaciones científicas que fueron recogidas en un libro de Actas de 735 páginas publicado un año después y coordinado por el doctor José Luis García Boente. Era el tercer congreso médico de ámbito galaico que se celebra en el período, pero estas Jornadas del año 1935 eran las primeras que se denominaban “Galaico-Portuguesas”, y estaban presididas por Hernani Monteiro, de la Facultad de Medicina de Oporto. Quedarán sin celebrar unas proyectadas Jornadas para 1937 en Oporto al estar en plena Guerra Civil.
Los trabajos presentados a las Jornadas Médicas Galaico-Portuguesas giraron en torno a dos grandes temas: actividades y sesiones médico-quirúrgicas. Estaban en el Comité organizador varios médicos hospitalarios ourensanos de prestigio como Manuel Peña Rey y Antonio Vázquez de Parga Jorge. Los diferentes aspectos de las disciplinas de Higiene y Salud Pública denotan las influencias del otro grupo de profesionales que componían el Comité Organizador: José Luis García Boente, Inspector Provincial de Sanidad; Carlos Guitián, Director  del Dispensario Antivenéreo; o Casimiro Diz Lois y Arturo López Trasancos, médicos del Instituto Provincial de Higiene de Ourense. 
Participarán muchos otros profesionales ourensanos, gallegos y portugueses entre los que nombramos al oftalmólogo ourensano José Pardo Babarro, Ángel Jorge Echeverri, Ángel Martínez de la Riva, Eduardo Pérez Hervada, Luis Poza Pastrana... No citamos  numerosos nombres que figuran en el libro de Actas.
En cuanto a los temas de Salud Pública e Higiene podemos destacar: Sanidad y Asistencia pública en regiones de población rural diseminada (tipo Galicia)(participa Julio Freijanes Malingre, de aquellas Inspector médico en Lugo), La mortalidad infantil en Orense, La pelagra en Galicia, Servicio de Higiene Escolar, Eugenesia, y muchas aportaciones sobre la sífilis, la lepra  y la lucha antituberculosa.
Al final del mencionado libro de Actas se incluye un capítulo, Crónica das Xornadas, enteramente en gallego y cuyo autor es Florentino López Cuevillas.  El hecho de que fuese publicado en gallego no deja de tener su valor simbólico,  pues dicho libro de Actas es publicado ya en plena Guerra Civil, y Ourense era “zona nacional”. En su Crónica, Cuevillas da buena cuenta de los banquetes, bailes, obras de teatro y viajes (Balneario de Vidago, Monasterio de Oseira, Santiago...) celebrados por los congresistas y sus acompañantes en los cinco días que duraron las jornadas. Se acompaña de fotos del mismo y de edificios y vistas de la ciudad, que le añaden aún más valor como testimonio documental de esa época. Entre las actividades lúdico-festivas destaca la visita al monasterio de Oseira. Allí todos los médicos y sus acompañantes pudieron disfrutar de un concierto especial (el gaitero Faustino Santalices, secretario del Gobernador Civil durante años y “mecenas” de la recuperación de Oseira) y de un “cicerone” de excepción: Ramón Otero Pedrayo.

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 Jornadas Médicas Galaico-Portuguesas, 1935, Ourense. Congresistas de visita en el monasterio de Oseira (Ourense). Tomado de Cuevillas (1936).

 Jornadas Médicas Galaico-Portuguesas, Ourense, 1935. Congresistas presenciando una intervencion quirúrgica en el Hospital Provincial de Ourense. Tomado de Cuevillas (1936).
Los congresistas–turistas de Oseira de aquel día no se podían imaginar los años de terror y guerra que se avecinaban a pocos meses de aquella plácida visita. Suponemos que médicos ourensanos de ideología republicana como Antonio Vázquez de Parga, Perfecto Herbella o José Meixengo recordaron con nostalgia aquella tarde de fiesta y de celebración de 1935 mientras estaban encarcelados en los patios del Mosteiro-Reformatorio-Cárcel de Oseira entre 1937 y 1939.

Portada libro actas Jornadas Médicos Galaico-Portuguesas (1935), Ourense, 1936.


martes, 10 de agosto de 2010

Algunos médicos literatos y poetas gallegos en el siglo XIX (y en el XXI)

En 1963,  Ramón Otero Pedrayo presentó un trabajo en el Primer Congreso Español de Historia de la Medicina, titulado "Algunos médicos literatos y poetas gallegos en el siglo XIX". Castor Elices, Juan Barcia Caballero, Manuel Leiras Pulpeiro, Pondal, José López de la Vega, Vicente Mª Feijóo Montenegro, José María Gil Rey, Alfredo Vicenti Rey, Jesús Rodríguez López, Valentín Lamas Carvajal.... fueron glosados y analizados por el "reiseñor de Trasalba" en aquel congreso de médicos e historiadores. 


En una revisión de dicho trabajo para el siglo XXI, pienso que el insigne Otero incluiría sin dudarlo al doctor Pablo Vaamonde en esa relación de médicos literatos gallegos. Hoy el médico de A Baña y de Labañou, el doctor Vaamonde, nos da noticias en www.GaliciaConfidencial.com  del primer libro de narrativa de otro médico coruñés, el doctor Ánxel Vázquez de la Cruz.

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Un escritor tardío

Ánxel Vázquez de la Cruz presentou na Coruña o seu primeiro libro de narrativa, Luz de tebra.


Por Pablo Vaamonde | A Coruña | 09/08/2010

Trátase dun feixe de relatos situados en contornos xeográficos que forman parte da súa propia biografía: Tui -a súa infancia-, Santiago -os anos de Universidade- e A Coruña -onde desenvolveu a sua vida profesional durante moitos anos-. É, polo tanto, un libro autobiográfico, na medida que recolle historias de personaxes reais ou inspirados na realidade vivida polo autor, que son retratados nestas páxinas con grande habilidade narrativa e intensa proximidade afectiva. Se algúns dos tipos que aparecen nestas páxinas non tiveron vida propia ben merecerían a existencia, vendo o apego que amosa o autor ao relatar as súas peripecias. Quedan xa, de feito, como presenzas importantes na literatura galega, á beira das criaturas de Cunqueiro ou Fole.
Vázquez de la Cruz é médico de profesión. É unha persoa moi coñecida e apreciada na Coruña, onde foi director do Hospital Materno-Infantil durante moitos anos. Formado en Catalunya, acadou un gran prestixio profesional como pediatra e neonatólogo, á vez que se destacaba pola súa militancia na beira esquerda do mapa político. Foi sempre un excelente conversador, dotado de ampla cultura e dunha fina ironía que envolve o seu forte sentido do humor.
No exercicio da medicina está no bando dos que cren no valor curativo das palabras. Afirma que o primeiro deber dun bo médico é saber escoitar, con empatía e respecto, os males dos doentes. Esa escoita, en si mesma, xa ten valor terapéutico: é un dos fármacos máis potentes que podemos utilizar. Ese afecto pola palabra reflíctese no exercicio profesional, na conversa e tamén neste libro de relatos, que publica en galego porque quere, nestes tempos de dificultade, situarse á beira dos que o falan e valoran, entendendo que a infancia e a lingua son as nosas verdadeiras patrias.
Vázquez de la Cruz, a semellanza dun persoaxe do seu libro (O Negro, un fóra da lei que xa desde neno quería ser gánster, a quen chaman o Divinas Palabras pola súa habilidade para contar historias) tamén podería, noutra época, gañar a vida polas feiras, facendo uso do seu verbo engaiolante. Só por poñer unha obxección: Ánxel, por que tardaches tanto? Non era preciso agardar ata os 67 anos para publicar os teus escritos. Máis non é problema; tamén Saramago empezou pasados os sesenta e acadou o premio Nobel.
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