martes, 23 de marzo de 2010

Historias de la Tuberculosis en Ourense. A propósito del Día Mundial de la Tuberculosis 24 de marzo

El Día Mundial de la Tuberculosis (24 de Marzo) sirve para generar un mayor nivel de conciencia respecto de la epidemia mundial de tuberculosis y de los esfuerzos para acabar con la enfermedad. Actualmente, un tercio de la población mundial está infectada de tuberculosis. La Alianza Mundial Alto a la Tuberculosis (http://www.stoptb.org/), red de organizaciones y países que lucha contra la enfermedad, organiza el Día Mundial para dar a conocer el alcance de la enfermedad y las formas de prevenirla y curarla. Este evento, que se celebra cada año el 24 de Marzo, marca el dia en en que el Dr. Robert Koch detectó en 1882 la causa de la tuberculosis; el bacilo tuberculoso. Este supuso el primer paso hacia el diagnóstico y la cura de la enfermedad. La Organización Mundial de la Salud trabaja para reducir, del 2009 al 2015, las tasa de prevalencia y muertes por la mitad. TUBERCULOSIS: Historias Ourensanas
La tuberculosis, conocida también como "peste blanca" es una de las enfermedades que mayor número de muertes ha ocasionado en toda la historia de la humanidad, y continúa causando estragos, a pesar de encontrarnos en el siglo XXI. Se han encontrado lesiones de posible etiología tuberculosa en huesos de momias egipcias que datan de 3.700 años a.C. Sin embargo no puede ser considerada como una enfermedad del pasado, ya que mata actualmente a tres millones de personas por año en el mundo. En la actualidad sigue siendo una de las enfermedades infecciosas más importantes. Se calcula que en el mundo están infectados por la bacteria causante de la tuberculosis, el Mycobaterium tuberculosis o bacilo de Koch, unos 1.700 millones de habitantes, lo que representa la tercera parte de la población mundial. Numerosos compositores, pintores, escultores, filósofos, dramaturgos y novelistas, fueron víctimas o estuvieron afectados por la enfermedad tuberculosa. Modigliani, Antón Chejóv, Chopin, Kafka, Orwell, Camilo José Cela (dejó constanciade ello en su obra “Pabellón de reposo”), Jaime Gil de Biedma, o en el caso ourensano el pintor Ramón Parada Justel…. También personajes de la política como Alfonso XII o Eleanor Rooselvelt. Muchos de ellos han sido recogidos por los trabajos de dos médicos gallegos: Antonio Pereira Poza y Arturo Rodríguez Hervada. El primero de ellos un cirujano que trabajó unos años en el Hospital Santa ª Nai y en el Hospital de Verín hasta fechas recientes, y que en 1999 publicó una espléndida revisión sobre la historia social de la tuberculosis en Galicia(1900-1950) (“La paciencia al sol”, Ediciós do Castro). La tesis doctoral “Arte y tuberculosis. Compositores, pintores, escultores, filósofos, dramaturgos y novelistas, víctimas de la enfermedad tuberculosa” fue leída en la Facultad de Medicina compostelana hace pocos años por el doctor Arturo Rodríguez Hervada y aún no ha sido publicada. Ignoro si recogerá el caso del pintor ourensano Ramón Parada Justel, de la llamada “Xeración Doente”, y fallecido en 1902 a causa de la tuberculosis. En ese año 1902, se celebró el IV Congreso Internacional de la Tuberculosis, celebrado en Berlín, y en el mismo el Dr.Gilbert Sersiron, secretario general de la Federación de Asociaciones Francesas contra la Tuberculosis, propuso adoptar la Cruz de Lorena de doble barra como insignia internacional de la lucha contra la tuberculosis. Esta es la cruz de Godofredo de Bouillon, príncipe de Lorena, que la puso en su estandarte al conquistar Jerusalén en el año 1099, convirtiéndose en el símbolo de las cruzadas, y de ahí su sentido como emblema de la cruzada internacional contra la tuberculosis.El Consejo de la Unidad Internacional Contra la Tuberculosis (UICT) recomendó, en el Congreso Internacional de Roma de 1928, adoptar como símbolo de la lucha mundial antituberculosa la Cruz de Lorena de doble barra. La lucha antituberculosa despertó el interés para la clase médica y política ourensana del Ourense del primer tercio del siglo XX al igual que en otras zonas del Estado. Junto al alcoholismo, la sífilis y la tuberculosis fueron denominadas las “plagas blancas” (por contraposición a la peste negra), las tres enfermedades sociales por excelencia asociadas a la pobreza y utilizadas como símbolo de decadencia social del reformismo burgués de finales del siglo XIX y primer tercio del XX. La “Federación Femenina contra la tuberculosis”, tenía su Comité Local de Ourense muy activo desde abril de 1910, y había venido celebrando festivales para recaudar fondos. En 1912, la Liga Antituberculosa la cual celebra en febrero de ese año un Festival en el Teatro Principal para recaudar fondos. En ese festival actúa el coro “Aires da terra”, quien contaba entre sus miembros con Castelao. Según “La Región” Castelao dibujó una serie de caricaturas, las cuales fueron expuestas al día siguiente en el Liceo, y el artista rianxeiro aprovechó para impartir una conferencia “Algo sobre la caricatura”, tema que luego publicó en un ensayo. En Diciembre de 1915 “Federación Femenina contra la tuberculosis” contaba con ilustres representantes como Doña Angela Santamarina de Temes, quien en nombre de la Federación suplica al Ayuntamiento de Ourense una subvención para el año 1916 que permita fondos para “destinarlos al provecho de esa masa humana, víctima de la morbosa promiscuidad en que vive, falta de alimento y de abrigo” De las múltiples vacunas ensayadas y propuestas, la BCG (Bacilo Calmette-Guerin) fue la más eficaz, protegiendo durante mayor tiempo. Estudiada desde 1902, se aplicó por primera vez en 1921 en Francia. En 1921, se había abierto un Dispensario Antituberculoso promovido desde la Cruz Roja ourensana. Situado en el Convento de Santo Domingo, (pensamos que pudiera ser la sede original del Instituto Provincial de Sanidad, que se funda en ese año) y dirigido por el médico F. J. Rionegro Díez (fallecido en 1932). En él, consultaban gratuitamente otros médicos de la ciudad: Peña Rey, Manuel Bouzo, Pol Piñeiro, Carlos Guitián, etc... El encargado de la Inspección Provincial de Sanidad -dependía del Ministerio de Gobernación- durante la Dictadura y también en el período Republicano es el Dr. José Luis García Boente, quien se mostró muy activo en la lucha antituberculosa. Impartió conferencias sobre “Profilaxis de la tuberculosis” organizadas por la Unión Patriótica en 1929 . También participó en actos de divulgación científica organizados por diferentes colectivos y fuerzas políticas ourensanas en los fértiles años de la II República. Otro de los frentes de lucha fue el organizado por los Servicios Municipales de Sanidad de Orense. Destacaremos aquí el informe de 1929 realizado por el Dr. Francisco José Rionegro Diez, Director Jefe de dichos servicios:
“ Otra enfermedad que prosigue su marcha es la tuberculosis, es el sello del decaimiento orgánico, debido a las malas condiciones higiénicas en que lucha el individuo al habitar viviendas faltas de luz y ventilación y al déficit orgánico de alimentación de las clases pobres, en que además suplen aquella con abuso de sustancias alcohólicas restando defensas. Y así se va estableciendo el circuito de contagio que va transmitiéndose por la herencia, resultando muchas veces de enlaces en que no se tiene en cuenta la historia patológica respectiva de los cónyuges. La gripe como enfermedad de amortiguamiento de las defensas está demostrando que prepara el terreno para que el bacilo de Koch anide en el aparato respiratorio. Contra la tuberculosis sólo se pueden oponer defensas sociales perfectamente organizadas por las autoridades, con la cooperación de la clase médica, que con sus consejos evite el peligro. El Gobierno actual creó las Juntas Provinciales de la Lucha Antituberculosa. Tomaron posesión de sus cargos los vocales, y la actuación nula.... Así los enfermos hacen vida común con sus familiares habitando locales que carecen de luz, ventilación y de limpieza, llevando el contagio por las calles, paseos, etc... Otra cosa sería si fueren enviados s un Sanatorio del Estado, ya que la provincia no se preocupó de construir uno en nuestras montañas, contando como se contaba con el poder central. No sabemos si en los Hospitales se cumple lo legislado que sobre proporcionalidad debe haber y si por quien corresponde se ponen los medios de dirigir a los pobres tuberculosos a los Centros o sanatorios pagando sus estancias a fin de obtener su curación”.(1929, “Situación sanitaria el municipio de Orense y datos demográficos por el Director y Jefe de los servicios sanitarios”). En 1935, y tras dos años de movilizaciones y reivindicaciones sindicales y obreras se constituyó en Ourense una Comisión de “fuerzas vivas” (Gobernador Civil, presidente Diputación, militares,... y el Sr.Dr. García Boente, responsable del Instituto provincial de Higiene), para pedir al Gobierno el inicio inmediato de una serie de obras urgentes, que además mitigarían el paro obrero. Entre las obras reclamadas se incluía la construcción de un sanatorio antituberculoso en los Altos del Rodicio y la conversión del pabellón de Infecciosos del Hospital Provincial en un pabellón para tuberculosos. En plena contienda de la guerra civil, en 1937, trasladaron al Hospitalillo de Infecciosos de Mariñamansa a todos los enfermos tuberculosos que estaban en los pabellones del Hospital de As Lagoas. Al finalizar la guerra civil, en el llamado pomposamente “Año de la Victoria”, el “Nuevo Estado español”, relanzará con mucha propaganda la lucha antituberculosa. Un reflejo de esta nueva coyuntura político-sanitaria, lo podemos leer en el “Boletín del Colegio de Practicantes de Ourense”, en el número de Septiembre de 1939, se dedican unas páginas al problema de “La lucha antituberculosa y el Nuevo Estado español”, y daban noticia de la creación del Patronato Nacional Antituberculoso. Se anunciaba la creación de un Sanatorio-Enfermería en cada capital de provincia, y el firmante del artículo Adolfo Rey se prometía -entre saludos a Franco y vivas a España- que por lo expuesto “en la Nueva España muy pronto quedará resuelto este problema que tanto preocupa a la Humanidad por su desarrollo y consecuencias”. En el medio de este entramado político-sanitario de la posguerra destacó un nombre ourensano del que ya antes hablamos: García Boente. García Boente alcanzará en la posguerra el cargo de Secretario del Patronato Nacional Antituberculoso (P.N.A.), un puesto de cierto poder en el organigrama sanitario del primer franquismo, pues la lucha contra la tuberculosis fue una de las primeras medidas sanitarias del nuevo gobierno de Franco. Este Inspector Provincial de Sanidad ourensano ya desde los años 20 y luego con el gobierno de la República, llegó a estar en el epicentro de las luchas internas surgidas en la Dictadura franquista entre los distintos grupos de la Falange y la Dirección General de Sanidad para coordinar la lucha contra la tuberculosis, y sobre todo poder controlar el Seguro Obligatorio que contra contra la tuberculosis trató de articularse en ese momento. En 1941, García Boente aportaba datos y cifras concretas de la lucha antituberculosa y del proyecto de Seguro citado en un capítulo del libro “Tuberculosis en la posguerra”, editado por el P.N.A. Uno de los hitos a señalar en esta historia ourensana fue la apertura del Hospital Sanatorio Antituberculoso de Piñor, que fue inaugurado en septiembre de 1949, y que situado a pocos kilómetros de la ciudad será el punto referente de la sanidad ourensana en el tema de la tuberculosis. Quedaba atrás el proyecto de abrirlo en Toén en los terrenos de la proyectada y nunca construída “Leprosería del Noroeste de España “. Allí trabajaron nombres famosos de la tisiología ourensana como Castro Paz, López Sendón...., y también actores más desconocidos como las monjas franciscanas y resto de personal auxiliar y enfermero del sanatorio. Otro importante centro de lucha antituberculosa fue la apertura del Centro Comarcal del P.N.A. – Dispensario antituberculoso de Rivadavia que fue dirigido durante años por el doctor Manuel Rubén García Álvarez (1915-1980), y cuya biblioteca acaba de ser catalogada y dispuesta para consulta por el público en el Museo Etnolóxico del Ribeiro. Heredero de la tradición de los diferentes dispensarios antituberculosos surgidos a lo largo del siglo XX en Ourense, existe en la actualidad en la capital ourensana la Unidad de Tuberculosis, dependiente del servicio de Neumología del CHOU. Cuenta con neumólogo, médico general, trabajadora social y enfermería, y llevan un registro con seguimiento activo con un enfoque de abordaje comunitario de los casos. No debemos dejar de señalar que el avance más categórico sobre la enfermedad y su control, se produjo con el advenimiento de los antibióticos y de los quimioterápicos que crean un tratamiento específico eficaz, disminuyendo o anulando la población bacteriana. Estreptomicina, kanamicina, cicloserina, etionamida, rifampicina, isoniazida, pirazinamida, etambutol... que administrados en dosis adecuadas y por el tiempo necesario, logran evitar recaídas y aseguran la curación. El Día Mundial de la Tuberculosis, es una oportunidad para que las personas tomen conciencia sobre la amenaza internacional contra la salud que representa la tuberculosis (TB). Es un día para reconocer la colaboración de todos los países que luchan contra esta enfermedad. La TB se puede curar, controlar y, con esfuerzos diligentes y recursos suficientes, eliminar eventualmente.
**Parte de esta entrada del blog ya se publicó en La Voz de Galicia (ed. Ourense) el 27 de septiembre de 2005.

1 comentario:

David Simón dijo...

Luchadores contra la tuberculosis. LA REGION (OURENSE), 4 de enero de 1938
El Comité Provincial del Patronato Provincial Anti-tuberculoso convoca concurso para cubrir las plazas del personal del Sanatorio para tuberculosos en esta provincia. Un practicante titulado con el sueldo anual de 2.500 pesetas. Tres enfermeras tituladas con sueldos anuales de 2.500 pesetas, que deben acreditar haberse formado en la lucha anti-tuberculosa, mostrando título oficial del Estado. Un administrador con el sueldo anual de 4.000 pesetas. Un cocinero, con sueldo de 2.920 pesetas anuales. Un pinche de cocina con 2.190 pesetas. Todos estos empleados, además de su sueldo, tendrán derecho a alimentación completa y diaria dentro del Sanatorio.
Las solicitudes se dirigirán al gobernador civil de la provincia, especificando nombre, edad, residencia, estado civil, número de hijos, certificado de buena conducta y los documentos que acrediten los méritos que puedan alegar, tales como servicios realizados por ellos o sus familiares en el actual Glorioso Movimiento Nacional.
El cocinero y el pinche de cocina habrán de tener más de 25 años y menos de 40, y tanto ellos como el resto del personal gozarán de la necesaria actitud física, siendo oportunamente sometidos a reconocimiento médico.
Los nombramientos tendrán carácter provisional, sin derechos de ningún género.
(Enero, 1938. El gobernador Manuel de Quiroga Macía)