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martes, 18 de febrero de 2020

Documentos para la Historia de la Pediatría (rural) en Ourense. 1981.

Aún muy reciente toda la polémica y movilización ciudadana relacionada con el cierre del paritorio del Hospital de Verín (Ourense) (entre el 1 de diciembre de 2019 y el 1 de febrero de 2020),  y sobre las dificultades para sostener la atención pediátrica en zonas rurales de Galicia, traemos al blog un documento relacionado con la pediatría ourensana de hace unas décadas.
Nos referimos al cartel anunciador de unas Jornadas de formación en Pediatría rural, celebradas en Ourense en la Estación de Montaña de Manzaneda ( en pleno corazón del Macizo Central ourensano) en 1981.
Fueron organizadas por el Departamento de Pediatría del Hospital Materno Infantil "Infanta Elena" en Ourense, y contaban con el apoyo de la Facultad de Medicina de Santiago.


El curso estaba organizado por el Dr. Federico Martinón Sánchez, que era el Jefe del Departamento de Pediatría del Hospital Materno Infantil "Infanta Elena", y que en esos años impulsó diversas iniciativas para mejorar la calidad de la asistencia pediátrica en Ourense. 
A través de estos cursos de pediatría rural, se intentaba que los médicos generales adquiriesen y actualizasen sus conocimientos científicos y prácticos en la asistencia de los niños. Ello supuso una reducción contundente de la morbimortalidad infantil en Ourense.


https://www.happybooks.com.co/item-el_pequeno_edu_va_al_pediatra_linne_bie-168227


En mayo de 1981 se celebró en la Estación de Montaña de Manzaneda (Ourense) el II Curso de Pediatría Rural. Asistieron 170 médicos a las jornadas, que se desarrollaron a lo largo de tres días.
Como conferenciantes participaron médicos como el propio Martinón, Tojo Sierra, Antelo Cortizas, Casado Frías, Viso, Bandrés, Mato Prada, Gómez del Teso, Suárez Perdiguero, Colomer Sáa, Peña Guitián...entre otros.

Eran los tiempos de los inicios de neumonía atípica relacionada con el consumo de aceite de colza adulterado. Gobernaba la UCD, con el ministro Sancho Rof al frente del Ministerio de Sanidad.  
El Hospital Materno Infantil "Infanta Elena", inaugurado en 1977, pertenecía a la red estatal del INSALUD, y del aún joven Ministerio de Sanidad y Seguridad Social. 
Residencia Sanitaria de Ourense , a la derecha se ve el edificio del Hospital Materno Infantil "Infanta Elena", años 70 o primeros 80. 

Fue también un período muy importante para la Xunta de Galicia preautonómica, presidida en ese momento por José Quiroga Suárez, un médico ourensano de A Rúa, del partido UCD y que, según la prensa de la época ( La Voz de Galicia), asistió él mismo como cursillista al evento. 
Eran otros tiempos....

miércoles, 11 de abril de 2018

Médicos, maquis y represión en el franquismo: el caso del Dr. Lodario Gavela Yáñez (valle de Fornela-León en 1947)


En el año 1980 el historiador alemán Hartmut Heine publicó un libro sobre la guerrilla antifranquista en Galicia,  "A guerrilla antifranquista en Galicia" (Xerais, 1982)fruto de su tesis doctoral, dirigida por el hispanista británico Paul Preston. Fue uno de los primeros estudios de carácter historiográfico sobre la Resistencia en España, treinta años después de su desmovilización. 
En las páginas del libro de Heine podíamos leer una de las primeras referencias a médicos represaliados por su apoyo a la guerrilla antifranquista:


"Dr.Lodario Gavela Yáñez, de Trascastro-Ponferrada, eliminado por una contra-partida de la Guardia Civil en una emboscada en el monte en 1947" (HEINE, 1980:p118)


La vida de este médico de los valles leoneses de Fornela, asesinado por la Brigadilla de la Guardia Civil en 1947, ha salido ahora a la luz en el libro del profesor Alejandro Álvarez López. 









"El médico que no quería morir (Vida y muerte de Lodario Gavela Yáñez)"
"El médico que no quería morir (Vida y muerte de Lodario Gavela Yáñez)", publicada por Alejandro Álvarez López en KRK ediciones el año pasado , es una novela  basada en hechos reales y en un personaje cuyo halo de hombre bueno y mejor médico quedó en la memoria de la comarca berciana tras los años oscuros de la Guerra Civil. Narra la corta trayectoria del médico de Fornela asesinado por la Brigadilla en 1947, cuando tenía 31 años. 


Guímara, Valle de Fornela,León. Tomado de https://www.infobierzo.com/los-dias-de-sangre-y-plomo-en-fornela-sobre-el-rastro-de-la-resistencia-antifranquista/354404/


Tendremos la suerte y la oportunidad de escuchar en Ourense al autor de la interesante novela biográfica acerca este médico leonés. 



Será en un acto a celebrar el viernes 13 de abril de 2018 en el marco de los actos que la asociación Amigos da República celebrará en Ourense en esa semana (ver). 

  • "Gavela ha pervivido como símbolo de la lucha por la libertad; por su implicación en el desarrollo de los pueblos de la zona; su intensa dedicación a la educación como promotor de escuelas; su labor profesional; su apoyo a los pobres y su protección a los fugados que luchaban contra la dictadura en los años cuarenta"(Alejandro Álvarez, en La Nueva España, 20/12/2017).  



Leer mas sobre el libroy el autor en:




viernes, 15 de octubre de 2010

"Libros, médicos, magos" (artículo de Fermín Bouza en El País (Galicia))

Libros, médicos, magos

FERMÍN BOUZA EL PAÏS (GALICIA), 15/10/2010
En Galicia los médicos eran, en muchos casos y sobre todo en el mundo rural, los transmisores de un saber racional y los portadores de un poder ancestral de curación. Ilustrados y eficientes, fueron venerados por los campesinos desde sus aldeas y pequeños pueblos, a los que la modernidad iba dejando cada vez más abandonados, incluso en los años veinte y treinta del siglo pasado, cuando la emigración y la inmigración cambiaron el mapa del mundo, y también, por ello, el de Galicia.
Manuel Díaz González (O Incio), Telmo Bernárdez (Redondela), Amancio Caamaño (Pontevedra), Luis Poza (Pontevedra), Eduardo Sánchez Fraga (Mugardos), entre otros muchos (con estos me une algún tipo de recuerdo, vínculo de amistad o proximidad o conocimiento de su vida), fueron médicos rurales y/o urbanos, y su muerte tuvo que ver con su profesión, su saber, su eficiencia o su acción política. También Castelao. Algunos de ellos (como Castelao o Manuel Díaz) fueron también compañeros de Nóvoa Santos y alumnos de la Escuela Médica Compostelana (Varela, Gil Casares, entre otros). La mayor parte de ellos fueron asesinados por los insurgentes, que al hacerlo quebraban a sabiendas la línea fina que unía el saber y la piedad del progreso con el atraso rural. La línea que llevaba la ilustración a los campos dejados de la mano de dios. A los maestros (A derradeira lección do mestre: Lámina de Castelao) les pasó lo mismo: pertenecían también a esa línea fina e ilustrada que fue cortada para cerrar el flujo de saber de la ciudad a la aldea o al pueblo.
El libro Sementeira e Memoria. Represalia e desagravio dun médico lucense republicano, de José Luis Díaz Gómez, médico-cirujano en México, especialista en Neurociencia y sobrino de Manuel Díaz, el médico de O Incio (el libro está editado en el Fondo de Cultura Económica en su versión castellana, y en Edicións do Castro en la gallega), nos recuerda todas esas cosas que deben ser inolvidables para que este país atlántico no pierda memoria e identidad.
En esta misma historia, pero más de estudiantes y políticos, más de posguerra y de tardofranquismo, el libro Inmunda Escoria (Xerais), de Ricardo Gurriarán, vuelve sobre la Compostela de posguerra y la sesentayochista, planteando una relectura de nuestro mundo desde la percepción ilustrada y crítica del autor. Este es más mi mundo de estudiantes y el mundo en que muchos compostelanos nos criamos y dimos vida a nuestros sueños en aquellos años oscuros. No éramos magos o misioneros civiles, como los médicos del libro de Díaz González, éramos jóvenes que soportaban una inmensa mediocridad cultural, humana y política, y que comenzaron a batirse con el viejo régimen de forma sistemática: fuimos el símbolo de algún cambio que algún día llegó, más o menos satisfactorio y más o menos real, pero llegó y cumplió algunos, no todos, de nuestros sueños cívicos, democráticos y galleguistas.
Uno de los más absurdos movimientos de toda involución, de toda regresión, es quemar libros, como recordaba la novela de Manuel Rivas (Os libros arden mal), con una foto impresionante en A Coruña de una cacharela de libros humeantes al comienzo de la sublevación. Ocurrió en muchos lugares tocados por igual maldición, como en Alemania, y los libros, como la personas, pagaron el delirio totalitario hacia el que aún quedan algunos melancólicos de la muerte ajena. A veces, incluso, en importantes lugares sociales. "Muera la inteligencia, viva la muerte", dicen que le gritó a Unamuno un militar que olvidó su digna condición de tal en aquel extraño momento en que los libros volvieron a temblar.
Repensaba estas cosas mientras leía o presentaba en Madrid estos libros, y se me venía de golpe otra vez todo aquel tiempo del que algunos no se han apartado nunca, como si un imán negativo y brutal tirase aún de algunas conciencias hacia aquello que, por durar tantos años, se hizo casi normal, habitual. Está bien la paz y está bien el perdón, al menos el perdón privado, pues el público sólo se otorga a los que lo piden, como nos recuerda el cirujano José Luis Díaz en su libro. Y son los libros los que deben perpetuar la verdad que tanto hemos callado por esa paz que no incluyó nunca la petición de perdón, pero que es paz al cabo. Y que dure siempre.
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Foto del médico ourensano Antonio Fernández Carnicero en México, años 40. (arch. familia). Médico exiliado en 1936 y activo militante del Partido Comunista en Ourense hasta el inicio de la Guerra Civil.
Carnet de Médico Municipal de Lubián del Dr. Manuel Fábrega Coello, médico republicano (P.Radical y luego del Frente Popular) , ourensano fusilado en Lubián (Zamora) por ayudar en julio de 1936 al general republicano Caminero en su paso a Portugal. Era primo hermano de Luis Fábrega Coello (Foto arch. familiar).