domingo, 26 de abril de 2015

Electroshock en Auria: desde 1943 a 2015... con algunos períodos de silencio.

Anuncio de Sanatorio Psiquiátrico del Perpetuo Socorro (Ourense), 1943. Situado en el barrio de O Couto, y regido por Manuel Cabaleiro Goás y Nicandro Pérez Vázquez, bajo el manto protector del Dr. José Pérez López Villamil (Catedrático de Medicina Legal de la Facultad de Medicina de Santiago y a su vez  director/fundador del Sanatorio Psiquiátrico san José de Vigo). (Foto en un programa de fiestas de Ourense de 1943. Biblioteca Pública de Ourense)


Electroshock en Auria: desde 1943 a 2015... con algunos períodos de silencio.
Traemos al blog este anuncio del año 1943 del Sanatorio Psiquiátrico del Perpetuo Socorro (Ourense), a raiz de una noticia de La Voz de Galicia de estos días en donde se hacía un breve reportaje en torno al tratamiento de la depresión con electrochoque.
Este sanatorio, que fue el primero dedicado monográficamente al tratamiento de enfermedades neuropsiquiátricas en la provincia de Ourense, fue inaugurado en 1943. Estaba situado en el barrio de O Couto, en una esquina enfrente de la Iglesia de Fátima. Ya hicimos referencia a él en alguna otra entrada del blog (ver). Poco tiempo después se traslada al pazo de Guizamonde (ver) en el barrio ourensano de A Ponte.
 Fue regido por Manuel Cabaleiro Goás y Nicandro Pérez Vázquez, bajo el manto protector del Dr. José Pérez López Villamil (Catedrático de Medicina Legal de la Facultad de Medicina de Santiago y a su vez  director/fundador del Sanatorio Psiquiátrico san José de Vigo). Cabaleiro y N. Pérez se formaron como psiquiatras con Villamil en Vigo. 
Entre su oferta terapéutica estaba, entre otras, la de la administración de electroshcokterapia (electrochoque, Terapia electroconvulsiva, TEC). Representó una innovación en el tratamiento de las enfermedades mentales en aquel momento y hay que señalar que se empieza a aplicar a nivel europeo desde 1938, por lo que supone una rápida importación a Ourense de esta terapéutica en el tratamiento de las enfermedades mentales. Aún no habían aparecido los psicofármacos (el primer antipsicótico -la clorpromazina- aún tardará en aparecer..a partir de 1952).
También incluían en su catálogo de servicios de 1943 otros tratamientos como psicoterapia, piretoterapia, curas de reposo, curas de Sakel (comas insulínicos) y cura de Von Meduna (choque con cardiazol), la psicagogia (un término que viene a definir técnicas de persuación-retórico-pedagógicas...). Todos estos tratamientos salvo el electrochoque (TEC) y las psicoterapias se han abandonado hace décadas, fundamentalmente desde la aparición de los antipsicóticos y antidepresivos en los años 50-60.
En el Ourense de la posguerra, durante todo el franquismo y primeros años de la Transición, el TEC se siguió aplicando en centros privados y públicos. Se usó tanto en los centros de hospitalización privados como en consultas ambulatorias privadas...Tengo dudas si se administraban de forma ambulatoria en las consultas de Neuropsiquiatría del SOE, pero sí que se usaba en el Hospital de Toén desde el momento de su apertura en el verano de 1959, aunque dejó de usarse a finales de los 70. 
El uso de la TEC decayó notablemente en España en el contexto de las reformas psiquiátricas de los años 1970-1980. Fue debido a que fue una técnica denostada por las nuevas generaciones de profesionales y por la opinión ciudadana; fundamentalmente era debido a que la TEC había sido usada de forma poco ética y profesional en muchos centros psiquiátricos manicomiales privados y públicos.
Regresa el uso de la TEC en el contexto de primeros de los años 90 en el la llamada década del cerebro y en una nueva re-medicalización del tratamiento de las enfermedades mentales debido a la aparición de nuevos y eficaces psicofármacos.
Desde 1999 volvió a utilizarse en Ourense la terapia electroconvulsiva en el Complexo Hospitalario de Ourense (CHOU). Desde esa fecha ha seguido aplicándose de forma ininterrumpida con los parámetros actuales de condiciones de aplicación e indicaciones (fundamentalmente trastornos afectivos resistentes al tratamiento con psicofármacos y psicoterapia).
 La TEC se aplica hoy en día con modernos aparatos (Thymatron, Mecta..) que administran el estímulo eléctrico con pulsos ultrabreves, en menor tiempo de paso y mínima intensidad necesaria, todo ello dentro de un protocolo de administración que contempla las máximas garantías de seguridad y derechos del paciente: Consentimiento informado previo, TEC administrado en quirófano con anestesia general, con registro EEG-ECG...). 
A día de hoy se administra el TEC en todos los Servicios de Psiquiatría del SERGAS. 


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http://www.lavozdegalicia.es/noticia/sociedad/2015/04/25/cien-gallegos-tratan-ano-depresion-estimulos-electricos/0003_201504G25P27992.htm

Más de cien gallegos tratan cada año la depresión con estímulos eléctricos

La terapia electroconvulsiva, que ofrece la sanidad pública, tiene mayor potencial
redacción / santiago, 25 de abril de 2015. Actualizado a las 05:00 h.
El cine le ha hecho un flaco favor, pero la imagen distorsionada que algunas películas han ofrecido de la terapia electroconvulsiva dista mucho de ajustarse a la realidad. Puede que a algunas personas les siga asustando someterse a una breve descarga eléctrica, un temor injustificado según los especialistas, pero lo cierto es que a día de hoy es una de las técnicas más seguras y eficaces en psiquiatría y que en Galicia ofrecen desde hace años los grandes hospitales de la sanidad pública para los casos de depresión grave, trastorno bipolar y algunos tipos de esquizofrenia. En estos supuestos los enfermos, con tendencias reiteradas de suicidio o melancolía permanente, no responden al tratamiento farmacológico convencional.
Cuatro de cada 100.000 gallegos, en torno a 110, se someten cada año a este procedimiento en la red pública, según los datos dados a conocer en el curso de formación a profesionales organizado esta semana en el Hospital Naval de Ferrol por la Asociación Gallega de Psiquiatría y la Xerencia de Xestión Integrada, en el que participaron setenta profesionales, entre médicos y personal de enfermería.
El número de pacientes que se benefician de la terapia electroconvulsiva en Galicia, también conocida como electrochoque, es pequeño si se tienen en cuenta sus índices de aplicación en Estados Unidos o en algunos países europeos. El número de potenciales beneficiarios podría ser mayor, según creen los expertos. Pero, bien por desconocimiento o porque aún pesan las reticencias sobre esta técnica, este recurso público se desaprovecha.
«El procedimiento que utilizamos es muy distinto al que la gente puede pensar. Aquí no sujetamos al paciente a una cama para someterlo a descargas eléctricas. El enfermo que se somete a la intervención está completamente anestesiado», explica José Manuel Crespo Iglesias, organizador del curso y directivo de la Asociación de Psiquiatría de Galicia. El tratamiento no tiene nada que ver con lo que ha mostrado el cine: el paciente se acuesta en una camilla y durante la terapia se registran su ondas cerebrales y cardíacas y se le suministra oxígeno a través de una máscara. A continuación se coloca una pequeña aguja en una vena del brazo y se inyecta la medicación anestésica. Pocos segundos después se le administran los fármacos relajantes musculares. Segundos más tarde aparece la relajación.
Al paciente se le colocan, por un lado, cuatro electrodos que están conectados a un electroencefalograma, que se utiliza para comprobar el resultado del tratamiento. Luego, con otros dos, se aplica el estímulo eléctrico, de una duración de entre cinco y siete segundos. Esta corriente genera una convulsión en el cerebro del enfermo de unos 25-30 segundos, que es lo que hace que el tratamiento sea eficaz. La terapia se lleva a cabo en diez o quince sesiones, con un intervalo de dos o tres veces por semana. «A partir de la cuarta sesión gran parte de los pacientes ya experimentan una mejoría», explica Crespo Iglesias, psiquiatra en el Hospital Naval de Ferrol.
Más de cincuenta años
Este procedimiento se viene aplicando de forma habitual en clínica desde hace más de cincuenta años, aunque también es cierto que cada vez es menos invasivo y con un menor número de efectos secundarios. Ahora, a lo sumo, el paciente experimenta un período de confusión temporal de una media hora o un dolor de cabeza leve. «Años atrás se estigmatizaba no solo al paciente, sino también al psiquiatra», explica Crespo, algo que nunca llegó a entender. «No me parece bien -indica- que un tratamiento que funciona se aplique solamente a algunos pacientes, cuando se podrían beneficiar muchos más. Lo importante es que se trata de una técnica que ha demostrado científicamente su eficacia y que es segura», subraya.
La terapia

Electroconvulsión. Descargas. Una descarga eléctrica de 5 segundos provoca una convulsión en el cerebro de 30 segundos para tratar la depresión.