miércoles, 9 de diciembre de 2009

Los equilibrios del Sergas en la voz de un experto

Los equilibrios del Sergas X. Álvarez Corbacho LA VOZ DE GALICIA, 9/12/2009 En 1996, los gastos del Sergas eran 1.592 millones de euros. Ocho años después (2004), esa cifra se eleva a 2.574 millones, lo que significa un aumento de 1.000 millones de euros en el período. Pero cuatro años después (2008), los gastos del Sergas son 3.698 millones, lo que supone crecer más de 1.000 millones en la mitad del tiempo anterior. Sin duda, la sostenibilidad financiera del sistema parece difícil con esta dinámica del gasto. Por eso sorprende que el presupuesto del Sergas para el 2010 sea de 3.633 millones de euros -cantidad inferior en 65 millones a la cifra liquidada en el 2008- sin introducir a su vez cambios profundos en el sistema. ¿Cómo explicar, pues, esta situación? La dificultad estriba en que los tres apartados que configuran el gasto corriente del Sergas (personal, farmacia y otros gastos), cuya suma representa el 96% del presupuesto sanitario, son especialmente rígidos a la baja. El personal absorbe el 42% del gasto, pero la presión salarial permanece. El gasto farmacéutico (31% del total) ofrece ahora posibilidades de ahorro (prescripción de genéricos, precios de referencia, ley de garantías, etcétera), pero las inercias y los intereses a remover no son tarea fácil. Y en lo que respecta a otros gastos (23% del total), asociados al funcionamiento ordinario de los servicios, existen dos apartados distintos: el gasto gestionado por el organismo, donde se pueden introducir ganancias en eficiencia; y la gestión realizada por centros concertados y empresas privadas, donde las subrogaciones, equiparaciones salariales, IVA y beneficio industrial dificultan la reducción de costes. El dilema, pues, es el siguiente: o se producen cambios significativos en el sistema, o el déficit sanitario aflorará de forma inapelable al final del ejercicio, ya se exprese este de modo explícito o se disimule desplazando gastos hacia ejercicios futuros.
Finalmente, interesa saber qué sucede con el 4% restante del gasto sanitario. Porque ese porcentaje incluye los recursos destinados a construir hospitales y comprar tecnología médica. La importancia de este capítulo viene dada por su drástica reducción, si los próximos hospitales (Pontevedra y Vigo) se realizan mediante contratos de colaboración público-privada. En ese caso, las empresas beneficiadas construyen y mantienen los hospitales, percibiendo como contrapartida un canon durante 25 o 30 años. Este endeudamiento empresarial del Sergas explicaría el otro déficit no contabilizado en el presupuesto del 2010. Se produce así una fuerte penetración de la empresa privada en la gestión pública -justificada siempre por razones de eficiencia- que la experiencia obliga a verificar con auditorías solventes. Atención, pues, al gasto desplazado y a la deuda empresarial por inversiones no contabilizadas.
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